Viernes, 14 de mayo de 2010

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   Un sacerdote murió este domingo al salvar a tres jóvenes de morir ahogados en la playa de Galgibaga, en la India, donde un grupo de su parroquia estaba celebrando un día de convivencia.
   El padre Thomas Remedios Fernandes, de 37 años, vicario de la parroquia de Jesús, María y José de la aldea de Nuvem, no dudó en tirarse al agua para socorrer a tres jóvenes que gritaban pidiendo ayuda porque se habían adentrado en el mar agitado y se encontraban en dificultad.
   Logró salvar a los tres jóvenes, dos chicas y un chico de entre 17 y 19 años, pero cuando estaba poniendo a salvo al tercero de ellos, sufrió un mortal ataque al corazón.
   El suceso se produjo por la tarde y conmocionó a las más de sesenta personas que participaban en la excursión, en esta playa situada a 28 kilómetros al sur de la capital del estado indio de Panaji.
   El sacerdote recibió asistencia y fue trasladado al hospital, donde los médicos constataron su muerte. Los tres jóvenes rescatados fueron dados de alta tras recibir los primeros auxilios.
En la comunidad católica de Goa se vive la pérdida del sacerdote con dolor, pero también con esperanza y admiración.
   “Es un pastor que ha dado la vida por sus ovejas”, se comenta, “en este Año Sacerdotal es un ejemplo y un testimonio para todos los sacerdotes”.


Así ha pedido el Santo Padre por los Sacerdotes en Fátima:

   "A todos vosotros, que habéis entregado vuestras vidas a Cristo, deseo expresaros esta tarde el aprecio y el reconocimiento de la Iglesia. Gracias por vuestro testimonio a menudo silencioso y para nada fácil; gracias por vuestra fidelidad al Evangelio y a la Iglesia".
   "Permitidme que os abra mi corazón para deciros que la principal preocupación de cada cristiano, especialmente de la persona consagrada y del ministro del altar, debe ser la fidelidad, la lealtad a la propia vocación, como discípulo que quiere seguir al Señor".
    "Somos libres para ser santos; libres para ser pobres, castos y obedientes; libres para todos, porque estamos desprendidos de todo; libres de nosotros mismos para que en cada uno crezca Cristo". De este modo los sacerdotes pueden ser "presencia" de Cristo, "prestan su voz y sus gestos; libres para llevar a la sociedad moderna a Jesús muerto y resucitado, que permanece con nosotros hasta el final de los siglos y se da a todos en la Santísima Eucaristía".
   El Papa confesó también su deseo que este Año Sacerdotal, que concluirá el 11 de junio, deje entre los consagrados la gracia de "una auténtica intimidad con Cristo en la oración, ya que la experiencia fuerte e intensa del amor del Señor llevará a los sacerdotes y a los consagrados a corresponder de un modo exclusivo y esponsal a su amor".
   El pontífice pidió a la Virgen su intercesión para "no ceder a nuestros egoísmos, ni a las lisonjas del mundo, ni a las tentaciones del Maligno". "Presérvanos con tu pureza, custódianos con tu humildad y rodéanos con tu amor maternal, que se refleja en tantas almas consagradas a ti y que son para nosotros auténticas madres espirituales".
   Con los ojos puestos en María: "Que tu presencia haga reverdecer el desierto de nuestras soledades y brillar el sol en nuestras tinieblas, haga que torne la calma después de la tempestad, para que todo hombre vea la salvación del Señor, que tiene el nombre y el rostro de Jesús, reflejado en nuestros corazones, unidos para siempre al tuyo".


Tags: sacerdote, actualidad, Benedicto XVI

Publicado por Luis.cu @ 13:49
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