Viernes, 30 de abril de 2010

   El otro día, tomando café, me encontré, de nuevo, con el absurdo del pensamiento único. La discusión era: que no se puede estar en contra del aborto, ya que era legal y si sobre el maltrato a los niños, porque era un crimen. Para mis adentros pensé; Señor, no permitas que legalicen también este crimen, porque está ya muy cerca el día, en que se cumpla lo que los "progres" llamarán, derecho del niño a vivir su propia sexualidad, como le de la gana.
    Si esto es fuerte, más aun si cabe, la siguiente noticia: “Un bebé sobrevivió dos días después de que su madre decidiera abortar porque las ecografías habían revelado que el pequeño venía con problemas. El cura del centro sanitario lo halló vivo cuando fue a rezar junto a su cuerpo. El niño, que tenía 22 semanas, no recibió asistencia sanitaria hasta que el capellán del hospital de Rossano, Antonio Martello, lo encontró todavía con vida horas después del aborto. Rápidamente, fue trasladado al hospital Annunziata de Cosenza, donde los médicos trataron de estabilizar sus condiciones de vida. Sin embargo, murió horas después, en la madrugada del domingo al lunes, a causa del tiempo trascurrido después de nacer”.
    Dos cosas: Cuando en una clínica se realiza un aborto, es tan común que los mismos asesinos no se atrevan ni a mirar al pequeño asesinado, que más de una vez, este muere en los pozales de los residuos quirúrgicos. (Este fue el caso: solo el sacerdote, al ser avisado, quiso ir a rezar delante del neonato y vio como aun se movía). Aquellos que llaman simplemente feto, al que está por nacer, en su hipocresía, no quieren ni mirar el fruto de su delito, pues lo que encuentran, es un niño, como dice un amigo, igual a nosotros pero mas pequeñito. Ya no digo más…
    También aquí podría decirse aquello de “Dichosos los que crean sin haber visto”.
    ¿Quien pondrá fin a esta barbarie? Maldito el que ofende al pequeño, deprecia, maltrata o mutila...Hablando de los niños, dice el Señor que «sus ángeles están viendo siempre en el cielo el rostro de mi Padre celestial» (Mt. 18,10)



Que diferencia tan grande... mira este anuncio:
¡esto es bondad, verdad y belleza!
te guste o no la coca cola, claro



Tags: Aborto, Abusos, Actualidad, Opinión

Publicado por Luis.cu @ 14:26
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