Domingo, 31 de agosto de 2008

Esta mañana no ha sido una mañana diferente, pero a veces parece que todo... como que tiene ganas de hablarte. A diferencia de otros días que todo parece tan callado. Así que me he puesto en predisposición de escuchar... No es lo mismo levantarse contento después de haber dormido bien, que levantarte con cara de perro, pensado que todos los que salen a tu encuentro detrás de cada esquina son tus enemigos... Muchas veces he visto que el trasnochar provoca mañanas insoportables. Así como las mañanas más dulces suelen ser, las del día siguiente a haber dormido suficiente. Entonces... eso es lo que he escuchado hoy: “¡Buenos días!”. Unos que se cruzaban conmigo, han tenido sólo una especie de sonido “gutural” difícil de describir, los ojos estaban entrecerrados y no eran “nipones”, por lo que he pensado que, más que días, eran noches lo que aun estaban viviendo. Me he colocado a un lado para que no tropezaran y he seguido mi camino. Sin embargo otros han tenido una sonrisa, como alegría de verme y un deseo de bonanza para conmigo..., estos estaban barriendo la calle, arreglando sus comercios o preparándose para un día normal y como regalado por Dios. Que diferencia, en algo tan simple... Exprimir la noche parece que no trae nada bueno, aunque algunos una y otra vez, cual moscas ante un cristal, lo intentan. No se si será bueno, pero me parece que, muchas noches no dan más de si, auque las exprimas y el resultado, al día siguiente, es nefasto. ¿Será uno de los reflejos más claros de la vida adolescente? Dormir o no dormir..., ¿Será esta la cuestión?


Tags: Jóvenes

Publicado por Luis.cu @ 20:08
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Viernes, 29 de agosto de 2008

Al levantarme esta mañana, me he dado cuenta que el sol había sido más madrugador que yo. No es de extrañar porque también se había acostado antes... Ducha de rigor. Laudes y corriendo a celebrar la Santa Misa: Memoria del Martirio de San Juan Bautista. Aquí me detengo... ¿Quien quiere ser Juan? Aun no he encontrado a muchos, pero lo más importante es que me he sorprendido preguntándome esto a mi mismo... ¿quiero ser yo Juan? Juan el Precursor, El Mayor nacido de mujer, el Primo de Jesús, el que Anunció: “Este es el Cordero de Dios...”, el que salto de gozo en las entrañas de Isabel, al sentir la presencia de Cristo el Salvador en las entrañas de María... y más cosas... pero también el que muere, después de decir más de una verdad y vaya... de que manera. Por el capricho de una madre y su joven hija después de un baile... No creo que me equivoque al pensar que este final precipitado, en lo oscuro de una cárcel, es más, bajo la sensación de fracaso del asesinado, aun con la confianza de saber que había llegado ya el Esperado, es lo que no terminamos de querer o de aceptar de la historia que Díos está haciendo con aquellos que colaboran con su venida. Dios, siempre Dios, hace las cosas de distinto modo a como nosotros queremos o haríamos. Pero no es un problema de Dios, sino una falta grave de atención por nuestra parte, pues no queriendo ser los últimos... esperando todo el día las medallas y que nos alaben... diciendo que trabajamos para El, esperando nuestra gloria... estamos desbaratando también la obra de Dios en nosotros y liando al personal que espera de nosotros los creyentes, que sepamos leer, discernir los acontecimientos de los tiempos, los signos y la presencia de Dios en lo cotidiano de la vida... Dios nos pille confesados a todos y a mi, quien escribe, me ayude a ser un poco Juan...
"Que El crezca y yo mengue... "


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Publicado por Luis.cu @ 11:07
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