Martes, 25 de marzo de 2008


Feliz Pascua de Resurrección.
Tiempo de Gracia, Alegría y Paz. ¡Ha Resucitado el Señor como nos lo había dicho!. ¿Cómo sabemos que ha Resucitado? Por que amamos a los hermanos. Por que nos ha dado la alegría del perdón. Por que hemos pasado de la muerte a la Vida.
¡Feliz Pascua a Todos!
Hemos vivido unos días de Semana Santa, estupendos. El Señor ha estado grande con nosotros y estamos alegres. Este es el día que actuó el Señor, sea nuestra Alegría y nuestro Gozo. Aleluya, Aleluya... Gracias todos, a la necesidad de nuestros corazones, que han gritado al Señor: ¡¡SALVANOS!!. Han sido escuchadas nuestras voces y Dios ha sido bueno con su pueblo. Nuestros enemigos han sido vencidos, y surge victorioso el Señor Nuestro Dios. Jesucristo ha Resucitado de entre los muertos y nos espera en Galilea. Nos hemos ido preparando el perdón de los pecados. Hemos exaltado su nombre con el Domingo de Ramos. Nos hemos lavado los pies unos a los otros como nos ha enseñado el Maestro. Hemos adorado la Cruz y la hemos contemplado Gloriosa. Por eso después de la espera del Sábado Santo, hemos visto la Noche mas clara que el día: La Pascua.
Dichosa culpa que ha merecido tal Redentor.



-“No temáis, ya sé que buscáis a Jesús, el crucificado. No está aquí. Ha resucitado, como había dicho”. Queridos hijos: esta celebración de la Vigilia pascual reproduce las mismas palabras del ángel, dichas para nosotros. Jesús ha resucitado de entre los muertos, va por delante de nosotros, nos encomienda una tarea. Por eso nos urge a que tengamos prisa, a que renovemos el impulso vital de nuestra existencia. El ángel insiste en decirle a María Magdalena y a la otra María: «Mirad, os lo he anunciado». Las mujeres que acuden al sepulcro estaban lógicamente impactadas por lo que habían visto sus ojos: su Señor había sido traicionado, entregado, torturado, muerto y sepultado. Si las mujeres hubiesen seguido encerradas en el trauma de su experiencia, no habrían podido tener los ojos nuevos que se requieren para captar la resurrección. Las mujeres hacen caso al ángel, se vuelven a toda prisa “impresionadas y llenas de alegría” y corren a anunciarla a los discípulos. No resulta difícil reconocer en esta actitud de las mujeres la actividad del amor, que el Señor suscita en su Iglesia y que se expresa en tantas vocaciones de servicio desinteresado a los demás. Las mujeres, que han creído sin necesidad de más pruebas el anuncio del ángel, reciben el más excelso regalo que Dios ha preparado para el ser humano desde toda la eternidad: el encuentro con Jesús resucitado, primicia de una vida eterna en amistad con Dios. Sí, a las que ya corrían alegres y confiadas, de pronto, Jesús les salió al encuentro y les dijo: “Alegraos”. El primer mandato de Jesús resucitado a las mujeres, y a sus discípulos, es la alegría. Queridos hijos e hijas, ese mismo mandato lo volvemos a recibir esta noche. Jesús nos dice a todos y a cada uno de los que estamos aquí: «alegraos»-.
(De la homilia de D. Agustin, Cardenal Arzobispo de Valencia en la Vigilia Pascual)



Unidos a toda la Iglesia, nuestra Parroquia de San Pedro se alegra, con todo lo que estos días hemos vivido. Tambien con la presencia de la Primera Comunidad Neocatecumenal, en la Vigilia Pascual, en la que despues de muchos años, ha terminado su neocatecumenado y renovaron las promesas del Bautismo. Bendito sea Dios que en su infinita misericordia sigue bendiciendo a lo Cristianos que caminamos en esta porción de la Iglesia en esta Parroquia de Buñol.
"Saludo con afecto a los miembros de las comunidades neocatecumenales que hoy renováis las promesas del bautismo como rito final de vuestro catecumenado de adultos, así como a vuestros presbíteros y catequistas y a vuestras familias. Sí, esta noche santa rubrica los años que os habéis dedicado a profundizar en el sentido de la obra buena que Dios ha hecho con vosotros y con todos los bautizados. San Pablo explica a los cristianos de Roma que la pasión, muerte y resurrección de Jesús es un camino interior que todos sus discípulos recibimos como don en el bautismo. La alegría de Jesús en la noche de pascua es la vida nueva que recibe cada bautizado en su corazón y que salta hasta la vida eterna. San Pablo insiste en que abramos bien los ojos para comprender «que nuestra vieja condición ha sido crucificada con Cristo» y que ha quedado destruida nuestras personalidad de pecadores. Somos libres de la esclavitud del pecado de una manera definitiva porque Cristo ha resucitado. Queridos hijos; en esta noche santa se hacen nuevas todas las cosas. Jesús resucitado está con nosotros vivo y actuante para que presentemos al Padre un mundo que recupere la belleza y la dignidad con la que salió de manos de su Hacedor. El impresionante relato de la Creación en el libro del Génesis está rubricado por el juicio de Dios que ve buenas las cosas creadas. Incluso en la última expresión añade el aumentativo: «Y vio Dios todo lo que había hecho; y era muy bueno»".
(De la homilia de D. Agustin, Cardenal Arzobispo de Valencia en la Vigilia Pascual)


Tags: Pascua, Resurrección, Actualidad

Publicado por Luis.cu @ 14:23
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Domingo, 16 de marzo de 2008

Comienzan los días de la Pasión con los mismos papeles y actores que en el año 33: los espectadores indiferentes, los que se lavan las manos siempre, los cobardes que afirman no conocer a Cristo, los verdugos con sus látigos y reglamentos, y la misma víctima dolorida, infinitamente paciente y llena de amor, que dirige a todos su mirada de interrogación, de ternura, de espera. Y se siguen distribuyendo los papeles para que empiece el drama. ¿Quién interpreta a Simón de Cirene? ¿Quién quiere ser Judas? ¿Quién va a hacer de Verónica? La pasión no basta con leerla en el texto evangélico; hay que meditarla, asimilarla, encarnarla en la propia vida pudiendo ser el actor que queramos. El relato de la pasión nos hará ver al vivo los signos del sufrimiento de Cristo, que es traicionado, escarnecido, flagelado y crucificado. Su ejemplo altísimo de docilidad a Dios y de cumplimiento de la voluntad divina es la más esclarecedora expresión y el gesto más profundo y auténtico de amor, que llega hasta derramar la última gota de sangre para salvar a todos.

 


Publicado por Luis.cu @ 2:53
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