Martes, 29 de enero de 2008
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El discurso que el Papa no pudo leer en la Universidad la ?Sapienza?

Rector magn?fico;autoridades pol?ticas y civiles; ilustres profesores y personal t?cnico administrativo; queridos j?venes estudiantes: Para m? es motivo de profunda alegr?a encontrarme con la comunidad de la "Sapienza, Universidad de Roma" con ocasi?n de la inauguraci?n del a?o acad?mico. Ya desde hace siglos esta universidad marca el camino y la vida de la ciudad de Roma, haciendo fructificar las mejores energ?as intelectuales en todos los campos del saber. Tanto en el tiempo en que, despu?s de su fundaci?n impulsada por el Papa Bonifacio VIII, la instituci?n depend?a directamente de la autoridad eclesi?stica, como sucesivamente, cuando el Studium Urbis se desarroll? como instituci?n del Estado italiano, vuestra comunidad acad?mica ha conservado un gran nivel cient?fico y cultural, que la sit?a entre las universidades m?s prestigiosas del mundo. Desde siempre la Iglesia de Roma mira con simpat?a y admiraci?n este centro universitario, reconociendo su compromiso, a veces arduo y fatigoso, por la investigaci?n y la formaci?n de las nuevas generaciones. En estos ?ltimos a?os no han faltado momentos significativos de colaboraci?n y de di?logo. Quiero recordar, en particular, el Encuentro mundial de rectores con ocasi?n del Jubileo de las Universidades, en el que vuestra comunidad no s?lo se encarg? de la acogida y la organizaci?n, sino sobre todo de la prof?tica y compleja propuesta de elaborar un "nuevo humanismo para el tercer milenio".

En esta circunstancia deseo expresar mi gratitud por la invitaci?n que se me ha hecho a venir a vuestra universidad para pronunciar una conferencia. Desde esta perspectiva, me plante? ante todo la pregunta: ?Qu? puede y debe decir un Papa en una ocasi?n como esta? En mi conferencia en Ratisbona habl? ciertamente como Papa, pero habl? sobre todo en calidad de ex profesor de esa universidad, mi universidad, tratando de unir recuerdos y actualidad. En la universidad "Sapienza", la antigua universidad de Roma, sin embargo, he sido invitado precisamente como Obispo de Roma; por eso, debo hablar como tal. Es cierto que en otros tiempos la "Sapienza" era la universidad del Papa; pero hoy es una universidad laica, con la autonom?a que, sobre la base de su mismo concepto fundacional, siempre ha formado parte de su naturaleza de universidad, la cual debe estar vinculada exclusivamente a la autoridad de la verdad. En su libertad frente a autoridades pol?ticas y eclesi?sticas la universidad encuentra su funci?n particular, precisamente tambi?n para la sociedad moderna, que necesita una instituci?n de este tipo.

Vuelvo a mi pregunta inicial: ?Qu? puede y debe decir el Papa en el encuentro con la universidad de su ciudad? Reflexionando sobre esta pregunta, me pareci? que inclu?a otras dos, cuyo esclarecimiento deber?a llevar de por s? a la respuesta. En efecto, es necesario preguntarse: ?Cu?l es la naturaleza y la misi?n del Papado? Y tambi?n, ?cu?l es la naturaleza y la misi?n de la universidad? En este lugar no quisiera entretenerme y entreteneros con largas disquisiciones sobre la naturaleza del Papado. Baste una breve alusi?n. El Papa es, ante todo, Obispo de Roma y, como tal, en virtud de la sucesi?n del ap?stol san Pedro, tiene una responsabilidad episcopal con respecto a toda la Iglesia cat?lica. La palabra "obispo" -episkopos-, que en su significado inmediato se puede traducir por "vigilante", se fundi? ya en el Nuevo Testamento con el concepto b?blico de Pastor: es aquel que, desde un puesto de observaci?n m?s elevado, contempla el conjunto, cuid?ndose de elegir el camino correcto y mantener la cohesi?n de todos sus componentes. En este sentido, esa designaci?n de la tarea orienta la mirada, ante todo, hacia el interior de la comunidad creyente. El Obispo -el Pastor- es el hombre que cuida de esa comunidad; el que la conserva unida, manteni?ndola en el camino hacia Dios, indicado por Jes?s seg?n la fe cristiana; y no s?lo indicado, pues ?l mismo es para nosotros el camino. Pero esta comunidad, de la que cuida el Obispo, sea grande o peque?a, vive en el mundo. Las condiciones en que se encuentra, su camino, su ejemplo y su palabra influyen inevitablemente en todo el resto de la comunidad humana en su conjunto. Cuanto m?s grande sea, tanto m?s repercutir?n en la humanidad entera sus buenas condiciones o su posible degradaci?n. Hoy vemos con mucha claridad c?mo las condiciones de las religiones y la situaci?n de la Iglesia -sus crisis y sus renovaciones- repercuten en el conjunto de la humanidad. Por eso el Papa, precisamente como Pastor de su comunidad, se ha convertido cada vez m?s tambi?n en una voz de la raz?n ?tica de la humanidad.

Aqu?, sin embargo, surge inmediatamente la objeci?n seg?n la cual el Papa, de hecho, no hablar?a verdaderamente bas?ndose en la raz?n ?tica, sino que sus afirmaciones proceder?an de la fe y por eso no podr?a pretender que valgan para quienes no comparten esta fe. Deberemos volver m?s adelante sobre este tema, porque aqu? se plantea la cuesti?n absolutamente fundamental: ?Qu? es la raz?n? ?C?mo puede una afirmaci?n -sobre todo una norma moral- demostrarse "razonable"? En este punto, por el momento, s?lo quiero poner de relieve brevemente que John Rawls, aun negando a doctrinas religiosas globales el car?cter de la raz?n "p?blica", ve sin embargo en su raz?n "no p?blica" al menos una raz?n que no podr?a, en nombre de una racionalidad endurecida desde el punto de vista secularista, ser simplemente desconocida por quienes la sostienen. Ve un criterio de esta racionalidad, entre otras cosas, en el hecho de que esas doctrinas derivan de una tradici?n responsable y motivada, en la que en el decurso de largos tiempos se han desarrollado argumentaciones suficientemente buenas como para sostener su respectiva doctrina. En esta afirmaci?n me parece importante el reconocimiento de que la experiencia y la demostraci?n a lo largo de generaciones, el fondo hist?rico de la sabidur?a humana, son tambi?n un signo de su racionalidad y de su significado duradero. Frente a una raz?n a-hist?rica que trata de construirse a s? misma s?lo en una racionalidad a-hist?rica, la sabidur?a de la humanidad como tal -la sabidur?a de las grandes tradiciones religiosas- se debe valorar como una realidad que no se puede impunemente tirar a la papelera de la historia de las ideas.

Volvemos a la pregunta inicial. El Papa habla como representante de una comunidad creyente, en la cual durante los siglos de su existencia ha madurado una determinada sabidur?a de vida. Habla como representante de una comunidad que custodia en s? un tesoro de conocimiento y de experiencia ?ticos, que resulta importante para toda la humanidad. En este sentido habla como representante de una raz?n ?tica.

Pero ahora debemos preguntarnos: ?Y qu? es la universidad?, ?cu?l es su tarea? Es una pregunta de enorme alcance, a la cual, una vez m?s, s?lo puedo tratar de responder de una forma casi telegr?fica con algunas observaciones. Creo que se puede decir que el verdadero e ?ntimo origen de la universidad est? en el af?n de conocimiento, que es propio del hombre. Quiere saber qu? es todo lo que le rodea. Quiere la verdad. En este sentido, se puede decir que el impulso del que naci? la universidad occidental fue el cuestionamiento de S?crates. Pienso, por ejemplo -por mencionar s?lo un texto-, en la disputa con Eutifr?n, el cual defiende ante S?crates la religi?n m?tica y su devoci?n. A eso, S?crates contrapone la pregunta: "?T? crees que existe realmente entre los dioses una guerra mutua y terribles enemistades y combates...? Eutifr?n, ?debemos decir que todo eso es efectivamente verdadero?" (6 b c). En esta pregunta, aparentemente poco devota -pero que en S?crates se deb?a a una religiosidad m?s profunda y m?s pura, de la b?squeda del Dios verdaderamente divino-, los cristianos de los primeros siglos se reconocieron a s? mismos y su camino. Acogieron su fe no de modo positivista, o como una v?a de escape para deseos insatisfechos. La comprendieron como la disipaci?n de la niebla de la religi?n m?tica para dejar paso al descubrimiento de aquel Dios que es Raz?n creadora y al mismo tiempo Raz?n-Amor. Por eso, el interrogarse de la raz?n sobre el Dios m?s grande, as? como sobre la verdadera naturaleza y el verdadero sentido del ser humano, no era para ellos una forma problem?tica de falta de religiosidad, sino que era parte esencial de su modo de ser religiosos. Por consiguiente, no necesitaban resolver o dejar a un lado el interrogante socr?tico, sino que pod?an, m?s a?n, deb?an acogerlo y reconocer como parte de su propia identidad la b?squeda fatigosa de la raz?n para alcanzar el conocimiento de la verdad ?ntegra. As?, en el ?mbito de la fe cristiana, en el mundo cristiano, pod?a, m?s a?n, deb?a nacer la universidad.

Es necesario dar un paso m?s. El hombre quiere conocer, quiere encontrar la verdad. La verdad es ante todo algo del ver, del comprender, de la theor?a, como la llama la tradici?n griega. Pero la verdad nunca es s?lo te?rica. San Agust?n, al establecer una correlaci?n entre las Bienaventuranzas del Serm?n de la monta?a y los dones del Esp?ritu que se mencionan en Isa?as 11, habl? de una reciprocidad entre "scientia" y "tristitia": el simple saber -dice- produce tristeza. Y, en efecto, quien s?lo ve y percibe todo lo que sucede en el mundo acaba por entristecerse. Pero la verdad significa algo m?s que el saber: el conocimiento de la verdad tiene como finalidad el conocimiento del bien. Este es tambi?n el sentido del interrogante socr?tico: ?Cu?l es el bien que nos hace verdaderos? La verdad nos hace buenos, y la bondad es verdadera: este es el optimismo que reina en la fe cristiana, porque a ella se le concedi? la visi?n del Logos, de la Raz?n creadora que, en la encarnaci?n de Dios, se revel? al mismo tiempo como el Bien, como la Bondad misma.

En la teolog?a medieval hubo una discusi?n a fondo sobre la relaci?n entre teor?a y praxis, sobre la correcta relaci?n entre conocer y obrar, una disputa que aqu? no podemos desarrollar. De hecho, la universidad medieval, con sus cuatro Facultades, presenta esta correlaci?n. Comencemos por la Facultad que, seg?n la concepci?n de entonces, era la cuarta: la de medicina. Aunque era considerada m?s como "arte" que como ciencia, sin embargo, su inserci?n en el cosmos de la universitas significaba claramente que se la situaba en el ?mbito de la racionalidad, que el arte de curar estaba bajo la gu?a de la raz?n, liber?ndola del ?mbito de la magia. Curar es una tarea que requiere cada vez m?s simplemente la raz?n, pero precisamente por eso necesita la conexi?n entre saber y poder, necesita pertenecer a la esfera de la ratio. En la Facultad de derecho se plantea inevitablemente la cuesti?n de la relaci?n entre praxis y teor?a, entre conocimiento y obrar. Se trata de dar su justa forma a la libertad humana, que es siempre libertad en la comuni?n rec?proca: el derecho es el presupuesto de la libertad, no su antagonista. Pero aqu? surge inmediatamente la pregunta: ?C?mo se establecen los criterios de justicia que hacen posible una libertad vivida conjuntamente y sirven al hombre para ser bueno? En este punto, se impone un salto al presente: es la cuesti?n de c?mo se puede encontrar una normativa jur?dica que constituya un ordenamiento de la libertad, de la dignidad humana y de los derechos del hombre. Es la cuesti?n que nos ocupa hoy en los procesos democr?ticos de formaci?n de la opini?n y que, al mismo tiempo, nos angustia como cuesti?n de la que depende el futuro de la humanidad. J?rgen Habermas expresa, a mi parecer, un amplio consenso del pensamiento actual cuando dice que la legitimidad de la Constituci?n de un pa?s, como presupuesto de la legalidad, derivar?a de dos fuentes: de la participaci?n pol?tica igualitaria de todos los ciudadanos y de la forma razonable en que se resuelven las divergencias pol?ticas. Con respecto a esta "forma razonable", afirma que no puede ser s?lo una lucha por mayor?as aritm?ticas, sino que debe caracterizarse como un "proceso de argumentaci?n sensible a la verdad" (wahrheitssensibles Argumentationsverfahren). Est? bien dicho, pero es muy dif?cil transformarlo en una praxis pol?tica. Como sabemos, los representantes de ese "proceso de argumentaci?n" p?blico son principalmente los partidos en cuanto responsables de la formaci?n de la voluntad pol?tica. De hecho, sin duda buscar?n sobre todo la consecuci?n de mayor?as y as? se ocupar?n casi inevitablemente de los intereses que prometen satisfacer. Ahora bien, esos intereses a menudo son particulares y no est?n verdaderamente al servicio del conjunto. La sensibilidad por la verdad se ve siempre arrollada de nuevo por la sensibilidad por los intereses. Yo considero significativo el hecho de que Habermas hable de la sensibilidad por la verdad como un elemento necesario en el proceso de argumentaci?n pol?tica, volviendo a insertar as? el concepto de verdad en el debate filos?fico y en el pol?tico.

Pero entonces se hace inevitable la pregunta de Pilato: ?Qu? es la verdad? Y ?c?mo se la reconoce? Si para esto se remite a la "raz?n p?blica", como hace Rawls, se plantea necesariamente otra pregunta: ?qu? es razonable? ?C?mo demuestra una raz?n que es raz?n verdadera? En cualquier caso, seg?n eso, resulta evidente que, en la b?squeda del derecho de la libertad, de la verdad de la justa convivencia, se debe escuchar a instancias diferentes de los partidos y de los grupos de inter?s, sin que ello implique en modo alguno querer restarles importancia. As? volvemos a la estructura de la universidad medieval. Juntamente con la Facultad de derecho estaban las Facultades de filosof?a y de teolog?a, a las que se encomendaba la b?squeda sobre el ser hombre en su totalidad y, con ello, la tarea de mantener despierta la sensibilidad por la verdad. Se podr?a decir incluso que este es el sentido permanente y verdadero de ambas Facultades: ser guardianes de la sensibilidad por la verdad, no permitir que el hombre se aparte de la b?squeda de la verdad. Pero, ?c?mo pueden dichas Facultades cumplir esa tarea? Esta pregunta exige un esfuerzo permanente y nunca se plantea ni se resuelve de manera definitiva. En este punto, pues, tampoco yo puedo dar propiamente una respuesta. S?lo puedo hacer una invitaci?n a mantenerse en camino con esta pregunta, en camino con los grandes que a lo largo de toda la historia han luchado y buscado, con sus respuestas y con su inquietud por la verdad, que remite continuamente m?s all? de cualquier respuesta particular.

De este modo, la teolog?a y la filosof?a forman una peculiar pareja de gemelos, en la que ninguna de las dos puede separarse totalmente de la otra y, sin embargo, cada una debe conservar su propia tarea y su propia identidad. Hist?ricamente, es m?rito de santo Tom?s de Aquino -ante la diferente respuesta de los Padres a causa de su contexto hist?rico- el haber puesto de manifiesto la autonom?a de la filosof?a y, con ello, el derecho y la responsabilidad propios de la raz?n que se interroga bas?ndose en sus propias fuerzas. Los Padres, diferenci?ndose de las filosof?as neoplat?nicas, en las que la religi?n y la filosof?a estaban unidas de manera inseparable, hab?an presentado la fe cristiana como la verdadera filosof?a, subrayando tambi?n que esta fe corresponde a las exigencias de la raz?n que busca la verdad; que la fe es el "s?" a la verdad, con respecto a las religiones m?ticas, que se hab?an convertido en mera costumbre. Pero luego, en el momento del nacimiento de la universidad, en Occidente ya no exist?an esas religiones, sino s?lo el cristianismo; por eso, era necesario subrayar de modo nuevo la responsabilidad propia de la raz?n, que no queda absorbida por la fe. A santo Tom?s le toc? vivir en un momento privilegiado: por primera vez, los escritos filos?ficos de Arist?teles eran accesibles en su integridad; estaban presentes las filosof?as jud?as y ?rabes, como apropiaciones y continuaciones espec?ficas de la filosof?a griega. Por eso el cristianismo, en un nuevo di?logo con la raz?n de los dem?s, con quienes se ven?a encontrando, tuvo que luchar por su propia racionalidad. La Facultad de filosof?a que, como "Facultad de los artistas" -as? se llamaba-, hasta aquel momento hab?a sido s?lo proped?utica con respecto a la teolog?a, se convirti? entonces en una verdadera Facultad, en un interlocutor aut?nomo de la teolog?a y de la fe reflejada en ella. Aqu? no podemos detenernos en la interesante confrontaci?n que se deriv? de ello. Yo dir?a que la idea de santo Tom?s sobre la relaci?n entre la filosof?a y la teolog?a podr?a expresarse en la f?rmula que encontr? el concilio de Calcedonia para la cristolog?a: la filosof?a y la teolog?a deben relacionarse entre s? "sin confusi?n y sin separaci?n". "Sin confusi?n" quiere decir que cada una de las dos debe conservar su identidad propia. La filosof?a debe seguir siendo verdaderamente una b?squeda de la raz?n con su propia libertad y su propia responsabilidad; debe ver sus l?mites y precisamente as? tambi?n su grandeza y amplitud. La teolog?a debe seguir sacando de un tesoro de conocimiento que ella misma no ha inventado, que siempre la supera y que, al no ser totalmente agotable mediante la reflexi?n, precisamente por eso siempre suscita de nuevo el pensamiento. Junto con el "sin confusi?n" est? tambi?n el "sin separaci?n": la filosof?a no vuelve a comenzar cada vez desde el punto cero del sujeto pensante de modo aislado, sino que se inserta en el gran di?logo de la sabidur?a hist?rica, que acoge y desarrolla una y otra vez de forma cr?tica y a la vez d?cil; pero tampoco debe cerrarse ante lo que las religiones, y en particular la fe cristiana, han recibido y dado a la humanidad como indicaci?n del camino. La historia ha demostrado que varias cosas dichas por te?logos en el decurso de la historia, o tambi?n llevadas a la pr?ctica por las autoridades eclesiales, eran falsas y hoy nos confunden. Pero, al mismo tiempo, es verdad que la historia de los santos, la historia del humanismo desarrollado sobre la base de la fe cristiana, demuestra la verdad de esta fe en su n?cleo esencial, convirti?ndola as? tambi?n en una instancia para la raz?n p?blica. Ciertamente, mucho de lo que dicen la teolog?a y la fe s?lo se puede hacer propio dentro de la fe y, por tanto, no puede presentarse como exigencia para aquellos a quienes esta fe sigue siendo inaccesible. Al mismo tiempo, sin embargo, es verdad que el mensaje de la fe cristiana nunca es solamente una "comprehensive religious doctrine" en el sentido de Rawls, sino una fuerza purificadora para la raz?n misma, que la ayuda a ser m?s ella misma. El mensaje cristiano, en virtud de su origen, deber?a ser siempre un est?mulo hacia la verdad y, as?, una fuerza contra la presi?n del poder y de los intereses.

Bien; hasta ahora he hablado s?lo de la universidad medieval, pero tratando de aclarar la naturaleza permanente de la universidad y de su tarea. En los tiempos modernos se han abierto nuevas dimensiones del saber, que en la universidad se valoran sobre todo en dos grandes ?mbitos: ante todo, en el de las ciencias naturales, que se han desarrollado sobre la base de la conexi?n entre experimentaci?n y presupuesta racionalidad de la materia; en segundo lugar, en el de las ciencias hist?ricas y human?sticas, en las que el hombre, escrutando el espejo de su historia y aclarando las dimensiones de su naturaleza, trata de comprenderse mejor a s? mismo. En este desarrollo no s?lo se ha abierto a la humanidad una cantidad inmensa de saber y de poder; tambi?n han crecido el conocimiento y el reconocimiento de los derechos y de la dignidad del hombre, y de esto no podemos por menos de estar agradecidos. Pero nunca puede decirse que el camino del hombre se haya completado del todo y que el peligro de caer en la inhumanidad haya quedado totalmente descartado, como vemos en el panorama de la historia actual. Hoy, el peligro del mundo occidental -por hablar s?lo de ?ste- es que el hombre, precisamente teniendo en cuenta la grandeza de su saber y de su poder, se rinda ante la cuesti?n de la verdad. Y eso significa al mismo tiempo que la raz?n, al final, se doblega ante la presi?n de los intereses y ante el atractivo de la utilidad, y se ve forzada a reconocerla como criterio ?ltimo. Dicho desde el punto de vista de la estructura de la universidad: existe el peligro de que la filosof?a, al no sentirse ya capaz de cumplir su verdadera tarea, degenere en positivismo; que la teolog?a, con su mensaje dirigido a la raz?n, quede confinada a la esfera privada de un grupo m?s o menos grande. Sin embargo, si la raz?n, celosa de su presunta pureza, se hace sorda al gran mensaje que le viene de la fe cristiana y de su sabidur?a, se seca como un ?rbol cuyas ra?ces no reciben ya las aguas que le dan vida. Pierde la valent?a por la verdad y as? no se hace m?s grande, sino m?s peque?a. Eso, aplicado a nuestra cultura europea, significa: si quiere s?lo construirse a s? misma sobre la base del c?rculo de sus propias argumentaciones y de lo que en el momento la convence, y, preocupada por su laicidad, se aleja de las ra?ces de las que vive, entonces ya no se hace m?s razonable y m?s pura, sino que se descompone y se fragmenta.

Con esto vuelvo al punto de partida. ?Qu? tiene que hacer o qu? tiene que decir el Papa en la universidad? Seguramente no debe tratar de imponer a otros de modo autoritario la fe, que s?lo puede ser donada en libertad. M?s all? de su ministerio de Pastor en la Iglesia, y de acuerdo con la naturaleza intr?nseca de este ministerio pastoral, tiene la misi?n de mantener despierta la sensibilidad por la verdad; invitar una y otra vez a la raz?n a buscar la verdad, a buscar el bien, a buscar a Dios; y, en este camino, estimularla a descubrir las ?tiles luces que han surgido a lo largo de la historia de la fe cristiana y a percibir as? a Jesucristo como la Luz que ilumina la historia y ayuda a encontrar el camino hacia el futuro.
Vaticano, 17 de enero de 2008
BENEDICTO XVI

Tags: Sapienza, actualidad, Benedicto XVI

Publicado por Luis.cu @ 13:10
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En este tiempo en el que algunos les da por insultar, o despreciar a los que no piensan como ellos. En este tiempo en que la tolerancia es cada vez mas intolerante. Siguen apareciendo testimonios que, sin despreciar a nadie, muestran como Dios sigue actuando. Un d?a, en cualquier momento, en medio de las dificultades o sufrimientos, se hace presente, de cualquier manera, sencillamente, el que nos ha amado primero: Cristo Jes?s.
Creo que la mejor manera de presentar la fe al mundo, dejando cualquier ataque o imposici?n es contando lo que Dios ha hecho en nuestra vida.

Tags: Conversión, testimonio, Juan Luis Guerra

Publicado por Luis.cu @ 12:59
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Jueves, 17 de enero de 2008
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He encontrado este video en el blog de mi buen amigo Ximo "todo era bueno".
Quiero dedic?rselo a quienes est?n pensando en tirar la toalla. A quienes, quiz?, ya la tiraron. A quienes ayudan a los "destoallados" a recuperar el ?nimo. Y a todos los ni?os que, en las unidades de neonatos de tantos hospitales, luchan como valientes por la vida. La fe puede darnos siempre esa fuerza que nos empuja a seguir adelante, a pesar de todo.
PARA QUE NO TE RINDAS...

Tags: Viedo, Actualidad, Valentia

Publicado por Luis.cu @ 13:14
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Lunes, 14 de enero de 2008
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Por Juan Manuel de Prada
EL multitudinario acto en defensa de la familia cristiana celebrado recientemente en Madrid ha provocado la reacci?n destemplada, muy en la l?nea del m?s atrabiliario temperamento hisp?nico, de la facci?n socialista. Abri? fuego Jos? Blanco, ese h?brido entre el inspector Javert de ?Los miserables? y el Polichinela de la commedia dell?arte, quien en declaraciones a una emisora de radio, tach? de ?intolerables? las palabras pronunciadas all? por algunos cardenales espa?oles (siempre me sorprende que sean los expendedores a granel de tolerancia quienes a la vez nos prescriban lo que no debe tolerarse). Asimismo, consider? que tales palabras constitu?an ?una intromisi?n directa en la campa?a electoral? de las jerarqu?as eclesi?sticas: ?Me dio la impresi?n -a?adi? Blanco, en pleno delirio alucin?geno- de que est?bamos en un acto del PP presidido por cardenales?.
El facundo Mariano Fern?ndez Bermejo ha sacado en romer?a el ?nacionalcatolicismo?, fantasma del que sabe mucho por v?a consangu?nea. El vanilocuo Chaves, d?ndoselas de moderno, ha tildado a los cardenales de arcaicos e integristas, y Zapatero ha soltado sus habituales delicuescencias insidiosas. Finalmente, la Ejecutiva Federal del Partido Socialista ha evacuado un comunicado muy lustrosamente barnizado de la consabida ro?a progre al que, en un alarde imaginativo, ha puesto el t?tulo de ?Las cosas en su sitio?. Por supuesto, ese sitio no es el que por naturaleza le corresponde a las cosas, sino el que los socialistas caprichosamente le adjudican, que para eso son los repartidores oficiales de bulas y anatemas. En el mencionado texto se afirma que las manifestaciones de los cardenales son de ?contenido pol?tico? -extremo que a continuaci?n refutaremos- y que ?no hay m?s legitimidad que la legitimidad constitucional?. Aseveraci?n ?sta ?ltima que podr?a discutirse con argumentos de filosof?a del Derecho; pero que, desde luego, los cardenales no han entrado a discutir: su denuncia de ciertas actuaciones legislativas se basa, precisamente, en su incongruencia con la letra y el esp?ritu de varios preceptos constitucionales. Las invectivas de los socialistas participan de un estilo tan doctrinario y tosco que act?a como repelente del debate de ideas y acicate del rifirrafe banderizo. Haremos aqu? un esfuerzo por elevar el tono de la pol?mica; empe?o que -tampoco vamos a echarnos flores- ser? harto sencillo, pues el nivel de los socialistas es subterr?neo.
?Cu?les son las declaraciones cardenalicias que han levantado tanta roncha entre los repartidores de bulas y anatemas? El cardenal Rouco afirm?: ?Nos entristece tener que constatar que nuestro ordenamiento jur?dico ha dado marcha atr?s respecto a lo que la Declaraci?n Universal de los Derechos Humanos de las Naciones Unidas reconoc?a y establec?a hace ya casi sesenta a?os. A saber: que la familia es el n?cleo natural y fundamental de la sociedad y tiene derecho a ser protegida por la sociedad y el Estado?. Y el cardenal Garc?a-Gasco apostill? : ?La cultura del laicismo radical es un fraude y un enga?o, porque no constituye nada, s?lo conduce a la desesperanza. Por el camino del aborto, del divorcio expr?s y de las ideolog?as de g?nero que pretenden manipular la educaci?n de los j?venes no se llega a ning?n destino digno del hombre y de sus derechos. Por ese camino no se respeta la Constituci?n de 1978 y nos dirigimos a la disoluci?n de la democracia?. Quiz? podr?amos reprocharle jocosamente a Garc?a-Gasco, desde un punto de vista ret?rico, el forzad?simo ox?moron ?cultura del laicismo radical?, pues el laicismo radical, en su af?n despersonalizador, postula la destrucci?n de toda cultura verdaderamente humana. Pero el diagn?stico de ambos cardenales, v?lido desde luego para Espa?a, constituye una radiograf?a penetrante y sint?tica del mal que hoy corroe a Occidente: un mal que, disfrazado bajo los ropajes de la democracia formal, anhela la abolici?n del hombre, el despojo de lo que es m?s intr?nsecamente humano y la instrumentalizaci?n de nuestros derechos m?s inalienables. No acertamos a comprender d?nde est? la ?intromisi?n en la campa?a electoral? que denunciaba Blanco; salvo que, en un ?poca tan indigna, la mera vindicaci?n de la dignidad del hombre se pueda interpretar como rasgo de electoralismo.
Los socialistas pretenden hacernos creer que los cardenales ?se meten en pol?tica?, un ?mbito que no les compete. Enseguida los politiqueros han recordado esa sentencia evang?lica que suelen enarbolar quienes nunca leen el Evangelio: ?Dad al C?sar lo que es del C?sar y a Dios lo que es de Dios? (Mt 22, 21). Pero, ?qu? es lo propio del C?sar? Las cosas temporales, las realidades terrenas; pero no, desde luego, ?los principios de orden moral que surgen de la misma naturaleza humana? (Dignitatis Humanae, 14c). La misi?n que Cristo confi? a su Iglesia no es de orden pol?tico, econ?mico o social, pero ?comprende los fundamentos ?ticos del orden temporal?, e incluye el poder dar juicios sobre la moralidad de concretas situaciones y actuaciones temporales (Gaudium et Spes, 76c). No nos hallamos ante una ?intromisi?n? de los cardenales espa?oles en los asuntos del C?sar, sino ante una denuncia de las tropel?as del C?sar, que en su soberbia no vacila en pisotear los fundamentos ?ticos del orden temporal.
?Nadie que se dedica a la milicia se enreda en los negocios de la vida, si quiere complacer al que le ha alistado? (II Tim, 2, 4). El hombre religioso, ciertamente, no debe enredarse en asuntos terrenales. Pero existe una confusi?n creciente, auspiciada por la soberbia del C?sar, en torno a lo que debe considerarse dominio pol?tico y dominio religioso. Si la pol?tica se enreda en cosas temporales, los curas no deben meterse; mas si la pol?tica toca cosas no temporales (como el aborto, el divorcio o la ense?anza religiosa) entonces deben meterse; estar?an dimitiendo de su ministerio si no lo hicieran. El amor vigoroso a la patria, conscientemente abrazada en fe y esperanza, puede ser una expresi?n religiosa: a fin de cuentas, amamos a Dios a trav?s de sus criaturas, a trav?s del pr?jimo; y no hay pr?jimo m?s pr?ximo que el compatriota. Es cierto que los Estados son creaciones humanas, y que alg?n d?a ser?n instrumentos del Hombre de Pecado, Hijo de la Perdici?n, del que nos habla San Pablo (II Tes, 2, 3-4); pero mientras haya resquicio para la esperanza es obligaci?n del cat?lico -y no digamos de sus ministros- propugnar los valores sociales, morales y culturales que la luz civilizadora de la Iglesia trajo a Occidente. Como escribi? Verlaine, L?amour de la Patrie est le premier amour / Et le dernier amour apr_s l?amour de Dieu; y el cat?lico, sin llegar a confundir el amor a Dios con el amor a la patria, debe amar a su patria ?en su ruina y degeneraci?n?, como nos ped?a C. S. Lewis, pues amar a una enferma nace de la compasi?n y no puede rendir sino sacrificios, y el amor compasivo y sacrificado es expresi?n del amor a Dios. As? am? Jes?s a Jerusal?n, llorando sobre ella (Lc 19, 41-44); y su amor compasivo y sacrificado no se expres? con requiebros merengosos, sino con muy ?speras admoniciones. Las palabras de los cardenales Rouco y Garc?a-Gasco en la plaza de Col?n fueron reflejo fiel de ese amor de Jes?s a Jerusal?n.
La pol?tica fue, all? en su origen, una pasi?n salvaje de mando; y la luz civilizadora del cristianismo la moraliz?. El neopaganismo de nuestra ?poca pugna por devolver la pol?tica a ese estado de salvajismo primigenio; y la obligaci?n de la Iglesia es proseguir su empresa moralizadora. Que la Iglesia debe respetar los gobiernos leg?timos es indudable; pero mucho m?s debe respetar la Palabra de Dios y su misi?n propia, que no es sino predicar sin miedo esa Palabra sobre los terrados (Mt. 10, 27). La Palabra nos ense?a que fuimos llamados por Dios desde el vientre de nuestra madre, y por eso la Iglesia debe pronunciarse contra el aborto. La Palabra tambi?n nos ense?a que hombre y mujer formar?n una sola carne, y por eso la Iglesia debe pronunciarse contra el divorcio y contra las legislaciones que tratan de desnaturalizar el matrimonio y la familia. Y, en fin, hemos escuchado a Jes?s decir: ?Dejad que los ni?os se acerquen a m?, no se lo impid?is?, y por eso la Iglesia debe pronunciarse contra una educaci?n que impida o estorbe este acercamiento. Las jerarqu?as eclesi?sticas no deben inmiscuirse en asuntos terrenales, porque eso ser?a tanto como ?meterse en pol?tica?; pero uno de los peores modos de ?meterse en pol?tica? ser?a que la Iglesia bendijese, por acci?n u omisi?n, la intromisi?n del C?sar en los asuntos que son de Dios. El d?a en que la Iglesia hiciese esto se habr?a convertido en esa ?gran ramera que fornica con los reyes de la tierra? de la que nos habla el Apocalipsis. Esa iglesia farisaica y corrompida, puesta de rodillas ante el C?sar, es la que anhelan ciertos pol?ticos; quienes amamos a la Iglesia de Cristo aplaudimos el coraje mostrado por los cardenales Rouco y Garc?a-Gasco.

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Publicado por Luis.cu @ 13:32
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Jueves, 10 de enero de 2008
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De lo sucedido tras la celebraci?n que tuvo lugar en la madrile?a Plaza de Col?n el pasado 30 de diciembre se ha dicho mucho aunque, seguramente, a?n han de quedar algunas cosas de las que escribir porque lo dicho suena, m?s que nada, a motivaciones propias de comportamientos ego?stas.
Como sabemos, existe una diferencia notable entre lo que es una causa sobre la que apoyar un comportamiento y un motivo para hacer, o decir, lo mismo.
Pues bien, podemos preguntarnos cu?l o cu?les han sido las causas que han tenido, consecuencia de su entrada en acci?n, que el Ejecutivo espa?ol haya tenido la reacci?n que ha tenido a ra?z de aquella celebraci?n que, sobre la familia, se goz? en el pen?ltimo d?a del a?o 2007.
Y si miramos con cierto detenimiento el comportamiento de aquellos agentes pol?ticos que, portavoces reales o espont?neos del PSOE, han llevado a cabo, podremos apreciar que se trata, s?lo, de una forma de proceder que tiende al desprestigio de los organizadores de tal acto y de todo lo que, de una manera o de otra, se parezca, en algo, a cualquier expresi?n de lo cat?lico, de sus valores y de la defensa de los mismos.
No puede haber causas, en s? de car?cter objetivo, porque lo dicho por las personas que intervinieron no pueden ser origen irrebatible de la existencia de alguna de aquellas.
Y esto porque lo dicho fue, entre otras cosas, lo siguiente:

Para empezar, Benedicto XVI, despu?s del ?ngelus de aquel d?a 30 de diciembre, se dirigi?, en castellano, a los asistentes a la celebraci?n (no se ve, aqu?, ning?n tipo de discrepancia como la que se tratado de sembrar, cual ciza?a, entre los cat?licos, diciendo que en el Vaticano no est?n de acuerdo con lo hecho y dicho all?) y dijo que la familia "est? fundada en la uni?n indisoluble entre el hombre y la mujer".
Es de suponer que este hecho, tan simple y f?cil de entender y de universal seguimiento milenario, habr? causado cierto estupor en aquellos promotores del imposible ?matrimonio entre homosexuales? y habr? avivado el cierto odio que tienen hacia la Iglesia porque, a veces, decir las cosas como son no gusta a seg?n qu? personas.
Pero tambi?n dijo, el Santo Padre, que "constituye un ?mbito privilegiado en que la vida humana es acogida y protegida" y que "Vale la pena trabajar por la familia y el matrimonio porque vale la pena trabajar por el ser humano"
Y esto, tambi?n dicho as?, en aquel momento y en aquella situaci?n, s?lo pudo mover, a los asistentes, televidentes y radioyentes de la celebraci?n, a saber que, al menos por la parte vaticana, por la parte papal, no estaban, no est?bamos, solos sino que, al contrario, el Pastor que fue Pedro y que le transmiti? las llaves de la Iglesia, no nos deja desamparados.
Tal cosa, por supuesto, no pudo causar buena impresi?n en las personas que, desde ciertos poderes espa?oles, cre?an que la celebraci?n no iba a tener importancia y que, de todas formas, se trataba (eso piensan) de unos sectores muy conservadores que en la Iglesia existen y viven.
Pero, entre las personas que intervinieron, muy criticadas todas por los que no miran sino su voluntad propia, el Cardenal Arzobispo de Valencia, don Agust?n Garc?a-Gasco, puso en evidencia el hecho de que los poderes p?blicos "deben proteger a la familia" y "nunca socavar sus fundamentos".
Esto, o?do por los que, al contrario por lo dicho por don Agust?n, promueven legislaci?n que no protege a la familia sino que tratan de destruir atacando, precisamente, los fundamentos de la misma (el divorcio expr?s, los mismos e imposibles ?matrimonios entre homosexuales?, etc) debi? sentar tan mal porque quiz? pensaron que se iba contra algunos fundamentos de la democracia que, al parecer, los establecen ellos mismos, sin tener en cuenta ni lo que de natural hay en el derecho ni nada que se aleje de sus gustos y apreciaciones.
Tambi?n, don Antonio Ca?izares, Arzobispo de Toledo, record? que la familia "es lo mejor que tenemos". Y, abundando en lo dicho por don Agust?n Garc?a Gasco, dijo que "se ve acechada por un sinf?n de graves dificultades" y "ataques de gran calado".
Y esto es, exactamente, lo que, en realidad, sucede. Por eso la idea que, repetitiva y perseverantemente se ten?a que poner sobre la mesa, o sobre el atril, era la que era y no otra.
Sin embargo, y precisamente cuando da la impresi?n de que no se aplaca la intenci?n de zaherir a los convocantes y a los presentes aquel d?a de diciembre, el Secretario de Organizaci?n del PSOE, don Jos? Blanco, ha dicho, presumiendo de serlo, que "Yo, que soy cristiano, quisiera que el Papa me explicara qu? es eso de la familia cristiana?

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(Este dibujo lo a?ado yo, por que el nivel intelectual de alguno de nuestros ministros, deja mucho que desear. Igual con este grafico se aclaran)


Pues es muy f?cil. Y no hace falta que se lo explique el Santo Padre porque, adem?s, si hubiera prestado algo de atenci?n a lo dicho por el Papa alem?n aquel d?a no hubiera tenido necesidad de preguntar tal cosa.
Pero, de todas formas, lo dice claramente el canon 1055 del C?digo de Derecho Can?nico ?La alianza matrimonial, por la que el var?n y la mujer constituyen entre s? un consorcio de toda la vida, ordenado por su misma ?ndole natural al bien de los c?nyuges y a la generaci?n y educaci?n de la prole, fue elevada por Cristo Se?or a la dignidad de sacramento entre bautizados?.
Y entonces, si se es cristiano (y es de suponer que cat?lico), como dice el Sr. Blanco, tendr?a que ser consecuente con eso que dice que es y acatar lo que, en realidad, es un matrimonio, que da lugar a la familia cristiana. De otra forma, lo ?nico que se le puede decir es que act?a m?s motivado por motivos o, lo que es lo mismo, por actitudes puramente personales y ego?stas y que deja su presunta fe para otro mejor momento.
Porque, al fin y al cabo, cuando se utiliza la fe, como es el caso, para argumentar con ella contra unos miembros de la misma fe que la utilizada, se hace, sobre todo, con una motivaci?n clara y que no tiene nada que ver con ninguna causa sino, al contrario, con puros motivos ego?stas y, en este caso, de partido.
Y bien sabido es que el cat?lico, por ser universal, no se somete sino a Dios, a Quien le debe la vida como Creador y a Quien ama como se ha de querer a un Padre y no a ning?n grupo particular. Adem?s, y por eso mismo, los derechos que defiende el cat?lico no son particulares (por ego?stas) sino, al contrario, de car?cter general.
Por eso no hay razones sino motivos en la continua retah?la de cr?ticas a la familia cristiana. Y muy ajenos a la Verdad.

(Articulo de la Revista Ecclesia: Causas que no son sino motivos por Eleuterio Fern?ndez Guzm?n).

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Publicado por Luis.cu @ 12:13
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S?bado, 05 de enero de 2008
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Yo estuve all?...
?Alguien de los que estuvimos all?, puede entender lo que ha irritado tanto a algunos pol?ticos? ?Alguien puede explicar que es lo que hicimos mal? ?Qu? es lo que les molest??
?Lo de la familia? o ?lo de cristiana?
No entiendo como se han sorprendido tanto por lo que all? se celebr? y lo que all? se dijo. D?a de la Sagrada Familia, un a?o m?s, d?a estupendo en el que los cristianos nos reunimos para celebrar la Familia Sagrada de Nazaret y miramos a esa otra familia, que es la humanidad, tantas veces necesitada de comprender que Dios se nos ha revelado como familia: Sant?sima Trinidad. Familia del Cielo en la Familia de la Tierra.
Este a?o de modo especial y despu?s de la experiencia en Roma, animados por nuestros obispos acudimos a esta hist?rica celebraci?n en Madrid. ?Qu? se esperaba que dijera la Iglesia? En referencia a la Familia: Constituida desde la base del Matrimonio, de cuya uni?n y amor, siempre fecundo, y por la gracia y acci?n de Dios, nacen como don, los hijos y constituyen, junto a sus padres, la Iglesia Domestica. Familia, hijos, hermanos, padre, madre, abuelos, nietos... Dentro de la problem?tica del matrimonio o la familia: Separaci?n, Divorcio, Aborto, etc..para no alargarme.
?En que hemos cambiado, en esta legislatura, o en otras, o en este siglo o desde el a?o cero? Que raro es que algunos ahora insistan en llamarse cat?licos o cristianos y discrepen de lo que ese d?a se dijo o se celebro en Madrid.
No lo entiendo. Fue precioso. Tanto los testimonios de los matrimonios, de los movimientos, de las nuevas realidades eclesiales, como las palabras de nuestros obispos como si todos fu?ramos uno, 125 mil, un mill?n, dos o tres o 20 millones que estaban de coraz?n y no solo espa?oles... ?Es esto lo que les molest?? ??ramos demasiados? ?Demasiados de los que habia eran jovenes, universitarios, intelectuales?
S?... aunque ?ramos tantos, hay que dejar constancia del gran silencio que hubo en muchos momentos... ?Solo somos adultos o inteligentes a la hora de votar y depende de a quien votemos? Qu? pena, cree el ladr?n que todos son de su condici?n. Espero que en las pr?ximas elecciones no haya ni un solo mitin o concentraci?n, pues la actual visi?n de estos eventos, seg?n la opini?n estatal, ser? una reuni?n de borregos, con perd?n, a tan simp?ticos animalitos.
No lo entiendo. Ni un solo grito, contra nadie, que diferencia a otras concentraciones, hoy propuestas por los pol?ticamente correctos, como ejemplo, por no abundar en las tonter?as que hata hoy se han dicho... tanto parece haber dolido, contemplar esta concentraci?n civilizada. Ni los t?picos vendedores ambulantes de banderolas, pudieron vender nada... pues lo que estaba claro, que lo que la mayor?a de los que all? est?bamos, lo que quer?amos, era exaltar algo tan bueno para la sociedad y para el ser humano, como son la familia y el matrimonio cristiano, y todo desde la oraci?n y la alabanza.
Que si la jerarqu?a, que si los obispos... estos eran minor?a que yo sepa. La iglesia la presiden ellos, pero no son ellos la Iglesia. No se enpe?en tanto en separar a los seglares de los obispos. La Iglesia la constituyen los fieles laicos convocados y reunidos junto a su obispo, siguiendo al Pastor de los pastores, Cristo Jes?s.
Creo que algunos de los que estos d?as no paran de insultar o de intentar romper la unidad de los Cristianos, han olvidado lo esencial, o m?s que olvidar no les interesa que se oigan otras voces, o la voz, que m?s que resonar hacia el exterior, suena en nuestras conciencias.
?Acaso no ser?, que quieren ser cristianos a su manera, que es la mejor manera de no ser cristianos? ?Qu? nos metimos en pol?tica? Vaya hombre. No me gustar?a entrar ahora en lo que es o significa esta palabra. Lo que creo es que muchos que viven de ella, la quieren para si solos. Es m?s. No creen en ella, ni les interesa que otros crean, aunque solo sea un poquito, para ir tirando, porque amparados por ella pueden discrepar. ?O es que en la pol?tica de hoy solo puede existir lo que unos u otros entienden o quieren?.
Ciertamente, se dan pasos hacia atr?s, pero no justamente los da la Iglesia, que tiene claro de donde viene y a donde va. Otros son los que van y vienen seg?n sus intereses y no seg?n el bien com?n o lo verdaderamente democr?tico, como garantiza nuestra constituci?n, de momento: ?CAP?TULO SEGUNDO. Derechos y libertades. Art?culo 14. Los espa?oles son iguales ante la ley, sin que pueda prevalecer discriminaci?n alguna por raz?n de nacimiento, raza, sexo, religi?n, opini?n o cualquier otra condici?n o circunstancia personal o social. Secci?n I. De los derechos fundamentales y de las libertades p?blicas. Art?culo 15. Todos tienen derecho a la vida y a la integridad f?sica y moral, sin que, en ning?n caso, puedan ser sometidos a tortura ni a penas o tratos inhumanos o degradantes. Queda abolida la pena de muerte, salvo lo que puedan disponer las leyes penales militares para tiempos de guerra. Art?culo 16. 1. Se garantiza la libertad ideol?gica, religiosa y de culto de los individuos y las comunidades sin m?s limitaci?n, en sus manifestaciones, que la necesaria para el mantenimiento del orden p?blico protegido por la ley. 2. Nadie podr? ser obligado a declarar sobre su ideolog?a, religi?n o creencias. 3. Ninguna confesi?n tendr? car?cter estatal. Los poderes p?blicos tendr?n en cuenta las creencias religiosas de la sociedad espa?ola y mantendr?n las consiguientes relaciones de cooperaci?n con la Iglesia Cat?lica y las dem?s confesiones?.
Con esto termino: ?Vale la pena trabajar por la familia y el matrimonio porque vale la pena trabajar por el ser humano, el ser m?s precioso creado por Dios? Benedicto XVI, desde Roma, d?a de la Sagrada Familia, para el Encuentro Por la Familia Cristiana, 30 de Diciembre 2007

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Publicado por Luis.cu @ 3:43
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