
¿Dónde cenaré esta noche? Primero que nada, feliz año, en esta noche, 31 de diciembre de 2010 y día 1 de enero de 2011. Que rápido se cambia de año… la duración es la misma en cada cambio de segundo… pero no le damos tanta importancia… Algunos dirán hoy “año nuevo vida nueva” otros, sin cantar a lo Julio, dirán “la vida sigue igual”. Pero “digan lo que digan los demás” pienso que es una nueva y verdadera oportunidad.
Te dejo estas "dos palabras" que me han ayudado a quedarme en casa. Cenaré poco y me acostare antes de las 12, para mañana estar despejado y celebrar la Solemnidad de Santa María, Madre de Dios.
1. En Casa de un rabino: Un turista visito a un rabino y al entrar en su casa, vio que tenía solo una silla, una mesa, la cama y unos cuantos libros. El turista viendo la casa tan vacía, pregunto ¿donde están todas tus cosas? El rabino dijo ¿y las tuyas? Pero si yo soy un visitante, estoy de paso… dijo el turista. El rabino entonces se le quedo mirando y contesto: lo mismo que yo, también soy peregrino, estoy de paso. ¿Hay acaso mejor manera de entender la vida?
2. Tú libro: Hoy cierras un volumen más de tu vida. Cuando comenzaste este libro; todo era tuyo, te lo puso Dios en las manos. Podías hacer de él lo que quisieras: un poema, una pesadilla, una blasfemia o una oración. Podías, pero hoy ya no puedes; ya no es tuyo, ya lo has escrito, ahora es de Dios. Te lo va a leer Dios el mismo día en que mueras con todos sus detalles. Ya no puedes corregirlo. Ha pasado al dominio de la eternidad. Piensa unos momentos en esta última noche del año. Toma tu viejo libro y hojéalo despacio, deja pasar sus páginas por tus manos y por tu conciencia. Ten el gusto de verte a ti mismo. Lee todo. Repite aquellas páginas de tu vida en las que pusiste tu mejor estilo. Lee también aquellas páginas que quisieras no haber escrito nunca, y no intentes arrancarlas. Es inútil, ten valor para leerlas, son tuyas, no puedes arrancarlas. Lee tu libro viejo en la última noche del año. Hay en él trozos de ti mismo, es un drama apasionado en el que el primer personaje eres tú. Tú en la escena con Dios, con tu familia, con tu trabajo, con la sociedad. Tú lo has escrito con el instrumento asombroso de tu libre albedrío sobre la superficie inmensa y movediza del mundo. Es un libro misterioso que es su mayor parte, -la más interesante- no pueden leerla más que Dios y tú. Si tienes ganas de besarlo, bésalo; si quieres llorar, llora; llora fuerte sobre tu libro viejo en esta última noche del año. Pero sobre todo, ora sobre tu libro viejo. Tómalo entre tus manos, levántalo hacia el cielo y dile a Dios sólo dos cosas: ¡Gracias! y ¡Perdón!... Después dáselo a Él. No importa como esté, aunque tenga páginas negras. Dios sabe perdonar. Esta noche Dios te dará otro libro completamente blanco y nuevo. Es todo tuyo. Vas a poder escribir en él lo que quieras. Pon el nombre de Dios en la primera página. Después, dile que no te deje escribirlo solo. Dile que te lleve siempre de la mano: "El Señor te bendiga y te proteja, ilumine su rostro sobre ti y te conceda su favor. El Señor se fije en ti y te conceda la paz."