jueves, 02 de octubre de 2008



La intención de este viaje, como cada año, es la de hacer parroquia, crecer en la comunión como "comunidad de comunidades". Participan tanto los de todos los días, como los nuevos que se acercan a la parroquia, sabiendo que todos los años aprovechamos el final de las fiestas Patronales de Buñol, en honor a San Luis Bertrán y la Virgen de los Desamparados, para preparar una peregrinación. Es una oportunidad de descanso, tanto al terminar el año, como para prepararnos para el nuevo curso. Este vez hemos ido a Roma y lo mas importante era la visita a Pedro, para profesar junto al Apóstol la fe recibida, la fe de la Iglesia y el Jubileo Paulino, con la celebración de la Eucaristía en San Pablo Extramuros.
Estuvimos primero, en Venecia. No faltó el paseo en barco y algunos aprovecharon la posobilidad de disfrutar de las calles y puentes en góndola:




En cada lugar pudimos compartir no solo lo que Creemos, sino también muchas otras cosas, la comida, la alegría de todo lo que el Buen Dios nos estaba regalando :



También estuvimos en Florencia. Como siempre ante esta preciosidad de Catedral ante la que hace falta detenerse, callar y contemplar:



Fueron días casados pero, muy buenos. Dentro de cada uno de estos personajes, hay un joven en potencia, como dirá el Salmo, "a la vejez lozanos y frondosos", como verdaderos hijos de Dios.



En muchos lugares tuvimos momentos de espera, pero no nos podemos quejar, el tiempo fue espléndido.



San Pedro, Dios mío, que maravilla. Cada vez que entras, te sorprendes. Te encuentras como eres, pequeño ante la grandeza y grande por pertenecer a esta Iglesia, cuya verdadera riqueza, son los pobres y cuya pobreza es la misma de todo mortal, desconfiar o olvidar las acciones del Señor. Una vez más, aquí dentro recordé, que el tiempo pasa rápido y que no falta tanto. Fuimos creados por y para Dios y conviene, ahora que aun no es tarde, servirle y alabarle todos los días de nuestra vida:



Rezamos el Credo delante de la tumba de San Pedro y después estuvimos un ratito ante el querido Juan Pablo II, recordando "no está aquí". Sabemos que ha escuchado las palabras del Señor: "Entra servidor bueno y fiel a la casa del Buen Dios".



Visitamos muchísimas cosas, que nos estuvieron mostrando y contando con muchísima paciencia, D. Pedro y D. Joaquín. Gracias a ellos, por su tiempo y por su fe. Verdaderos hermanos. Esto es lo más precioso de vivir dentro de la Iglesia.



Como siempre, aun a veces sin notarlo, ella está con nosotros. También en esta peregrinación, nos acompañó, con el rezo del Ángelus diario, y con las repeticiones del Avemaría en el Rosario. La pudimos contemplar en muchos lugares cerca de nosotros, especialmente en el icono del la Virgen del Perpetuo Socorro y en esta preciosa Imagen de la Virgen de la Paz. Como dice un amigo es la única imagen de María en la que se le contempla con semblante severo, serio, como gritando al mundo: ¡cesen las guerras, trabajad por la paz!. Parece contemplar a sus hijos sufrientes y querer llamarlos a vivir en la bondad, la verdad y la belleza.



Como final del viaje, la foto del Apóstol san Pablo. En este lugar, una de las cuatro basílicas mayores de Roma, celebramos la Eucaristía, algunos pudimos confesar y ganar el Jubileo. Bendito sea Dios por siempre.



"Soli Deo Honor Et Gloria"


Tags: Peregrinación, Actualidad, Noticia

Publicado por: Luis.cu @ 14:06
Comenarios (3)  | Enviar
Comenarios
Publicado por: Todoerabueno
jueves, 02 de octubre de 2008 | 18:35
Sí que fue un viaje bonito. Y sí que es verdad que no queda tanto tiempo Sonrisa
Publicado por: Invitado
sábado, 04 de octubre de 2008 | 13:24
SonrisaPrecioso viaje,me gustaria que desde mi parroquia se promovieran cosas asi,de todas maneras,espero poder ir algun dia,ya que es una de las cosas que mas me gusta,hacer un viaje con personas que tienen las mismas creencias que tu y compartir esas experiencias.Un saludo M.Angeles Sellent
Publicado por: Juan
domingo, 05 de octubre de 2008 | 12:24
Lo mas destacado del viaje ha sido para mi, la convivencia del grupo, y el encuentro con el Santo Padre, que fueron unos momentos emocionantes, donde el corazón se desborda de alegria y de gozo, no hay palabras para definir las sensaciones.Angelito