viernes, 29 de agosto de 2008

Al levantarme esta mañana, me he dado cuenta que el sol había sido más madrugador que yo. No es de extrañar porque también se había acostado antes... Ducha de rigor. Laudes y corriendo a celebrar la Santa Misa: Memoria del Martirio de San Juan Bautista. Aquí me detengo... ¿Quien quiere ser Juan? Aun no he encontrado a muchos, pero lo más importante es que me he sorprendido preguntándome esto a mi mismo... ¿quiero ser yo Juan? Juan el Precursor, El Mayor nacido de mujer, el Primo de Jesús, el que Anunció: “Este es el Cordero de Dios...”, el que salto de gozo en las entrañas de Isabel, al sentir la presencia de Cristo el Salvador en las entrañas de María... y más cosas... pero también el que muere, después de decir más de una verdad y vaya... de que manera. Por el capricho de una madre y su joven hija después de un baile... No creo que me equivoque al pensar que este final precipitado, en lo oscuro de una cárcel, es más, bajo la sensación de fracaso del asesinado, aun con la confianza de saber que había llegado ya el Esperado, es lo que no terminamos de querer o de aceptar de la historia que Díos está haciendo con aquellos que colaboran con su venida. Dios, siempre Dios, hace las cosas de distinto modo a como nosotros queremos o haríamos. Pero no es un problema de Dios, sino una falta grave de atención por nuestra parte, pues no queriendo ser los últimos... esperando todo el día las medallas y que nos alaben... diciendo que trabajamos para El, esperando nuestra gloria... estamos desbaratando también la obra de Dios en nosotros y liando al personal que espera de nosotros los creyentes, que sepamos leer, discernir los acontecimientos de los tiempos, los signos y la presencia de Dios en lo cotidiano de la vida... Dios nos pille confesados a todos y a mi, quien escribe, me ayude a ser un poco Juan...
"Que El crezca y yo mengue... "


Tags: Articulo, Religión, Actualidad

Publicado por Luis.cu @ 11:07
Comentarios (0)  | Enviar
Comentarios