domingo, 16 de marzo de 2008

Comienzan los días de la Pasión con los mismos papeles y actores que en el año 33: los espectadores indiferentes, los que se lavan las manos siempre, los cobardes que afirman no conocer a Cristo, los verdugos con sus látigos y reglamentos, y la misma víctima dolorida, infinitamente paciente y llena de amor, que dirige a todos su mirada de interrogación, de ternura, de espera. Y se siguen distribuyendo los papeles para que empiece el drama. ¿Quién interpreta a Simón de Cirene? ¿Quién quiere ser Judas? ¿Quién va a hacer de Verónica? La pasión no basta con leerla en el texto evangélico; hay que meditarla, asimilarla, encarnarla en la propia vida pudiendo ser el actor que queramos. El relato de la pasión nos hará ver al vivo los signos del sufrimiento de Cristo, que es traicionado, escarnecido, flagelado y crucificado. Su ejemplo altísimo de docilidad a Dios y de cumplimiento de la voluntad divina es la más esclarecedora expresión y el gesto más profundo y auténtico de amor, que llega hasta derramar la última gota de sangre para salvar a todos.

 


Publicado por Luis.cu @ 2:53
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Publicado por Todo Era Bueno
domingo, 16 de marzo de 2008 | 17:25
Estupenda entrada. Me pregunto cuál es el papel que puedo desempeñar, cuál el que quiero desempeñar, cual el que en realizad desempeño...
Publicado por Invitado
martes, 18 de marzo de 2008 | 20:12
Muy buen articulo,yo sin embargo me pregunto que papel quiere Dios que desempeñe yo, o que espera de mi.yo opino que la semana santa hay que vivirla y participar de ella .Este año no podre celebrarla como me gusta a mi,que es cantandole a Dios con mi guitarra ya que algunas jovenes de mi parroquia se van fuera,pero de todas maneras asistire a las celebraciones y participare en lo que pueda.Un saludo a todos los cristianos que este año participan en la semana santa.M.Angeles Sellent