El vicesecretario de Asuntos Económicos de la Conferencia Episcopal explicó de forma detallada el nuevo sistema de financiación de la Iglesia, acordado hace unos meses con el Gobierno, y también presentó la amplia labor que desempeña en beneficio de la sociedad.
Para qué necesita la Iglesia dinero: En este sentido, Fernando Giménez explicó de forma detallada los motivos por los que la Iglesia organiza una campaña para su financiación. Señaló la necesidad de atender a su propia estructura, es decir, para que puedan vivir los 20.000 sacerdotes que la integran, y así poder mantener los fines propios de la Iglesia: anunciar la Buena Noticia (actualmente, hay un millón de niños y jóvenes que están recibiendo formación en las 22.700 parroquias que hay en España), celebrar el culto para atender a la demanda social (unos 8 millones de personas van a Misa cada fin de semana) y para hacer frente a todo su servicio asistencial.
Actividad asistencial: La inmensa actividad asistencial de la Iglesia se desarrolla en diversos ámbitos. Hoy en día, hay 17.000 misioneros españoles repartidos por todo el mundo desempeñando una labor evangélica y social, 60.000 voluntarios de Cáritas desarrollando un servicio asistencial, casi 146 capellanes y casi 3000 voluntarios en las cárceles españoles realizando un gran servicio de inserción social, de defensa jurídica y de transmisión de la fe, 90 centros hospitalarios, 111 ambulatorios, 933 casas de ancianos, inválidos y minusválidos, 284 orfanatos, 184 millones de euros empleados por Cáritas Española al servicio de los más pobres, 41 millones de euros empleados por Manos Unidas en proyectos de desarrollo en los países del sur, etc.. Durante su intervención, Fernando Giménez recalcó la importante labor que desempeñan las instituciones que acogen a enfermos terminales de SIDA, “que dan su vida por estas personas que jamás escucharon hablar de Jesucristo”, y “donde han encontrado una palabra de consuelo, alivio y de esperanza”.
Educar en valores: Asimismo, destacó la importancia de la Iglesia en la educación. Manifestó que ella es necesaria en la “construcción de la sociedad”; una educación basada en valores, recibida tanto en las catequesis parroquiales como en los centros o escuelas de la Iglesia. En esta línea, dijo que hay que tener en cuenta la demanda de los centros concertados, en los que, hoy en día, estudian cerca de un millón y medio de niños.
Fuentes de financiación: Sin duda, toda esta actividad asistencial no sería posible sin recursos económicos, que en su mayoría proceden de las aportaciones de los fieles. Básicamente, la Iglesia se financia con la colaboración del Estado, patrimonio, (aunque en menor medida) y con las aportaciones de los fieles. En este sentido, el ponente señaló que la aportación del Estado cubre poco más del 20% de las necesidades de las Diócesis y de las 22.700 parroquias e instituciones diocesanas. El resto procede de las de las contribuciones de los fieles que, sin duda, “es la fuente principal”.
Aún así, el dinero del que dispone la Iglesia apenas sirve para cubrir las necesidades básicas. Es importante destacar que un sacerdote percibe en torno a 600 euros al mes; un obispo, 900, cifras, sin duda, muy modestas.
Puntos del Acuerdo con el Gobierno: En primer lugar, cabe señalar que la Iglesia recibió el año pasado 152 millones de euros de la asignación tributaria y del llamado complemento presupuestario. Pero sólo “Cáritas invirtió en proyectos sociales en España 184 millones procedentes, en su mayoría, de las aportaciones de los ciudadanos”. “Sólo Cáritas devuelve a la sociedad mucho más de lo que la Iglesia recibe”.
Con el nuevo sistema de financiación de la Iglesia, acordado hace unos meses con el Gobierno, entre otras cosas, se eleva el porcentaje de asignación tributaria, que pasa del 0,5 al 0,7 por ciento; se renuncia a la exención al IVA en la compra de objetos de culto y en la construcción de parroquias; y se han eliminado los mínimos, esto significa que si nadie marcara la casilla de la Iglesia Católica, “la Iglesia recibiría cero”… En esta línea es importante señalar que la Iglesia tiene el mismo régimen fiscal que cualquier fundación, únicamente con la diferencia de que no abona las contribuciones especiales de los Ayuntamientos, y la aplicación del impuesto de construcción, instalación y obras. Por último, Fernando Jiménez animó a todos los asistentes a marcar la “cruz” en la casilla de la Iglesia Católica, ya que sólo 1 de cada 3 españoles la señalan (un 33%), datos sorprendentes teniendo en cuenta que más del 70% de los padres, cada año, solicitan en centros públicos la enseñanza católica para sus hijos. Por eso, precisamente, “hay un gran margen de crecimiento”.
En resumen, la Iglesia desempeñan un servicio social, evangélico, educativo y asistencial gracias a miles de voluntarios, sacerdotes, obispos y religiosos, y a las aportaciones de millares de fieles. Por eso, es obligación de todos ayudar a mantener la amplia labor que la Iglesia y sus instituciones desarrolla en beneficio de la sociedad. “Hay mucha gente que depende de nosotros”.
Fernando Giménez.
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